en Subtextos

El caso de Lois Lane es tal vez uno de los más sangrantes atropellos cometidos contra un personaje de la ficción cinematográfica estadounidense. En la tetralogía original, Lois comienza siendo una mujer independiente y audaz que se mete en líos de los cuales debe rescatarla Superman. No es mucho, la verdad, pero al menos la princesa que precisa ser rescatada se ha puesto pantalones, se acuesta con su amado en la primera cita y tiene carácter y valor. Cualidades que desaparecen al final de la saga, en el cual Lois queda convertida en lo que antes había odiado: una princesa vestida de rosa pastel que ni siquiera precisa ser rescatada porque es tan pasiva que no se mete en líos.

En El hombre de acero, reboot de las aventuras de Superman, Lois vuelve a parecer una mujer independiente y autosuficiente, capaz de dominar en pocos segundos la situación ante dos machos alfa, todo un coronel del ejército de los Estados Unidos que se niega a darle la mano y una eminencia científica como el Dr. Emil Hamilton. Vamos a seguir en detalle la trayectoria de Miss Lane porque es, además, uno de los mejores ejemplos de la diferencia entre texto y subtexto, y más interesante aún, cómo se ha diseñado el subtexto para contradecir sistemáticamente el texto.

La presentación de Lois nos muestra a la mujer que cualquier chica adolescente desearía ser. Baja de un helicóptero en el Ártico donde la recibe un hombretón, responsable de cargamento de la base militar de Estados Unidos. Este hombre le dice que no es fan del periódico donde escribe pero que le encantaron los artículos que escribió cuando estuvo «incrustada» en la 1ª División (sospechamos que en la guerra de Iraq). «Eran impresionantes». Ella contesta sobrada: «¿Qué puedo decir? Me entra el típico bloqueo de escritor si no llevo puesto un chaleco antibalas».

Enseguida le presentan al coronel Hardy, que se niega a darle la mano, y al Dr. Hamilton. Miss Lane deja las cosas claras:

CORONEL: Llega pronto. Le esperábamos mañana.

LOIS: Por eso he llegado hoy. Dejemos una cosa muy clara, ¿de acuerdo, chicos? La única razón por la que estoy aquí es porque es territorio canadiense… y la corte de apelación sobreseyó el requerimiento que ustedes interpusieron para mantenerme alejada. Así que una vez que nos hemos medido las pollas… ¿podría enseñarme su gente lo que ha encontrado? (00:35)

Militar y científico acusan el golpe y sonríen. Sin duda esta mujer sabe manejarse en situaciones de franca hostilidad, interpretando la psicología masculina y usando un lenguaje directo y soez. Es independiente, dura y autosuficiente. Como dirá el coronel unos minutos más adelante, cuando Zod requiera la presencia de Lois en su nave, «Preguntasteis por el alien. No dijisteis nada sobre uno de los nuestros». Lois es una mujer de armas tomar, una de los nuestros. ¿Cierto? Vamos a analizar su trayectoria, destacando los momentos en los que el subtexto contradice al texto.

En su primera escena, cuando baja del helicóptero, sucede algo que no hemos contado, un pequeño detalle que no es tan pequeño. O para decirlo de otra forma, un detalle insignificante que pasa desapercibido en el texto y es de importancia vital en el subtexto. Lois baja sin equipaje, saluda al simpático hombretón y le pregunta a qué distancia está el campamento, «bajando la colina, le acompañaré». Lo vemos, son quinientos metros hasta el campamento. Y entonces el transportista del ejército se vuelve hacia el helicóptero y dice «Joe puede traer sus mochilas. Joe, ayúdale». El pobre Joe se queda un poco sorprendido. Lois le mira descargar sus bolsas y le dice que tenga cuidado con esas que son pesadas. Vaya por Dios. Es una tipa dura, una curtida reportera de guerra, pero necesita ayuda para cargar su «pesado» equipaje. De hecho ella no carga ni una mochila. Algo que no tendría importancia si no se le estuviese dando de forma subrepticia en el subtexto de la película.

Pocos minutos después descubrimos lo que contenía una de las bolsas de Lois: una cámara de fotos que prueba en el exterior y gracias a la cual descubre a un personaje misterioso adentrándose en el frío hielo. Cuando le sigue con su cámara al hombro al interior de lo que parece una cueva, descubre un pequeño robot de aspecto bastante amenazador y no se le ocurre otra cosa que hacerle una fotografía con flash. El robot se enfada y le da un latigazo a Lois, haciéndole sangrar por el costado. La cosa hubiese sido peor de no intervenir Clark para destrozar al agresivo robot. No voy a entrar en el posible simbolismo de la mujer sangrante en su primer encuentro con Superman (en realidad el segundo, antes se había cruzado con él), aunque obviamente el personaje de Lois esté diseñado como un reclamo para adolescentes. Me quedo con que Lois necesita ser salvada de su propia estupidez e imprudencia.

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Más adelante Lois parece tomar un papel más activo en la trama. Sube a la nave de Zod, mostrando su valor, y cuando es encerrada en una habitación acaba apareciendo Jor-El y le ayuda a escapar. Lois hace gala de una excelente puntería, acabando con varios soldados kryptonianos…, eso sí, siguiendo al detalle las indicaciones que le da Jor-El. «Coge el arma, dispara a tu derecha, detrás de ti», etc. Cuando parece que la huida va a culminar exitosamente, llega Faora-Ul y daña de un puñetazo la cápsula de salvamento en la que escapa Lois, que se dirige a una muerte segura por estrellamiento contra el suelo. El resultado es que Jor-El avisa a Kal-El de que tiene que salvar a Lois, cosa que éste realiza con diligencia y puntualmente.

El papel más activo de Lois, entonces, se reduce a seguir las indicaciones (casi órdenes) del padre de su futuro novio para intentar escapar, y para ser rescatada de nuevo por su héroe.

Hacia el final de la película, cerca de las dos horas de metraje, Lois vuelve a tomar un papel activo en la trama. Superman viaja al océano Índico para destruir una de las máquinas terrafórmicas, y el coronel Hardy, el profesor Hamil y Lois se encargarán de destruir la otra, usando el combustible de la pequeña nave en que llegó Kal-El como una bomba. Hardy pilota un avión de carga, y Hamil y Lane tienen que poner en marcha la pequeña nave con la «llave» que Superman le da a su amada. Pero cuando Lois intenta introducir la «llave» en la ranura algo falla, hay como un corto-circuito. Así que mientras se eleva la tensión el profesor Hamil se da cuenta de lo que puede fallar, y gira una parte de la nave que parecía haberse desplazado. La «llave» encaja y el coronel estrella el avión contra la máquina terrafórmica. Lois cae al vacío en el último momento, librándose de la explosión pero camino de una muerte segura aplastada contra el suelo (otra vez). Afortunadamente Superman la ve y le salva la vida por enésima vez. Esta vez se besan. Zod interrumpe el beso, batalla final, Zod muere a manos de Superman, Lois observa desde lo alto de una escalera, luego baja a consolar a su amado, que acaba de matar al último congénere que le quedaba. Superman llora, arrodillado, en el regazo de Lois Lane.

En definitiva, la mujer que se siente cómoda con un chaleco antibalas en mitad de una guerra, que ha ganado el premio Pullitzer y que se maneja en un mundo de «machos» como pez en el agua, es en realidad una mujer a la que hay que llevar las maletas, a la que hay que salvar la vida constantemente, incapaz de escapar por ella misma de una nave espacial, incapaz de escapar con la ayuda del padre de su futuro novio de una nave espacial a pesar de seguir al pie de la letra todas sus indicaciones (en esta aventura necesita la dirección y el socorro de dos hombres), incapaz de meter una simple «llave» en la ranura, para lo cual necesita la ayuda de otro hombre sin duda más inteligente que ella (el profesor Hamil). Es una mujer que acaba convertida en un regazo, en el descanso del guerrero después de una dura jornada de trabajo.

A la Lois Lane de Man of Steel se le niega incluso la satisfacción de acabar con la malvada Faora-Ul, como hacía la Lois Lane de Superman II con la malvada Ursa de un certero puñetazo.

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El machismo de El hombre de acero no es un machismo inherente o ideológico, es un machismo propagandístico. Es decir que los responsables de la película han decidido de forma consciente propagar sus ideas sobre las mujeres y su papel en la sociedad, sobre los roles de género y sobre las características deseables en una personalidad femenina. Y una vez que ha decidido esto, los responsables de la película se han preocupado de diseñar estrategias comunicativas sutiles para propagar sus ideas. Han creado un texto atractivo para las adolescentes del siglo XXI (independencia, autosuficiencia, aventura, carácter, control de situaciones adversas…) y un subtexto que las coloca donde «realmente» deben estar (dependencia del hombre, incapacidad de llevar a cabo las propias tareas sin la ayuda de un hombre, admiración del poder masculino, creencia en el amor romántico, sentido de la vida en encontrar pareja…).

Esta entrada es un extracto del apartado «Lois Lane: Apariencia y realidad del papel de la mujer en la sociedad patriarcal», del libro Batman y Superman. Cine, ideología y propaganda.

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