en Subtextos

Existe la opinión bastante extendida de que la composición étnica de la saga de La Guerra de las Galaxias no es representativa de la multicultural sociedad estadounidense. Al menos eso parece si nos atenemos a la especie humana. Que yo recuerde, el único personaje afroamericano que aparece en la trilogía original es Lando Calrissian (Billy Dee Williams), comerciante, bribón, no alineado y atractivo como su amigo Han Solo. Lando traiciona a los protagonistas ante la presión de Darth Vader, pero al comprobar que éste no cumple su palabra de dejar en paz a Leia, saca lo mejor de sí mismo y los rescata de nuevo. Luego ayudará a la destrucción de la Estrella de la Muerte y es convertido en general de la Alianza Rebelde.

Como vemos, el personaje comienza siendo un tanto ambiguo desde el punto de vista moral, pero acaba convertido en un héroe, y además le adornan otras cualidades como su valor, independencia y patente atractivo. Lando es efectivamente un Han Solo afroamericano.

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Esto sucedía entre 1980 y 1983. 35 años después, en 2015, podemos suponer que la representatividad étnica de la saga haya evolucionado al ritmo que lo ha hecho la sociedad estadounidense. En estos años las personas negras han ocupado posiciones sociales prominentes antes reservadas a los blancos, como por ejemplo la primerísima línea del gobierno.

El episodio séptimo de la Guerra de las Galaxias parece hijo de su tiempo en muchos aspectos pero no en el étnico. La nueva generación de protagonistas está compuesta por dos adolescentes en el lado de la Alianza Rebelde y un joven en el lado oscuro, el hijo de Solo y Leia.

El nuevo personaje negro de la saga parece haber subido en el escalafón de protagonismo, como podemos intuir incluso comparando los posters de ambas películas. No hay duda de que Finn (John Boyega) ocupa un lugar preeminente en la película, sólo por detrás de Rey (Daisy Ridley). En el poster lo vemos incluso portando el sable de luz de Luke.

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Finn es un soldado del la Liga del Primer Orden que sufre un shock cuando es enviado a destruir un pueblo de gente inocente. Primero se niega a disparar a inocentes y luego ayuda a escapar al piloto de la resistencia Poe Dameron. Igual que Rey, intenta huir de su destino, que es luchar contra el Primer Orden, aunque precisamente toma la decisión correcta para rescatar a Rey de las garras de Kylo Ren (Adam Driver).

A nivel textual su historia es la de segundo protagonista. Sin embargo existe una lectura a nivel subtextual que no le deja en tan buen lugar. Por ejemplo, Finn utiliza el sable de Luke en dos ocasiones, en la primera consigue matar a un soldado raso del Primer Orden, pero cuando se enfrenta a un militar de rango, podemos suponer que un sargento, no consigue derrotarlo y tiene que ser rescatado cuando está a punto de morir. La segunda vez que usa el sable es contra Kylo Ren, y como era de esperar no consigue derrotarlo, y tiene que ser rescatado por Rey cuando está a punto de morir.

En la primera escena de Finn comprobamos que es una persona nerviosa y alocada que sufre un shock traumático al ver y ser parte del horror provocado por el Primer Orden. Su reacción es completamente lógica (¿cuántos jóvenes soldados estadounidenses han pasado por ella?) pero contrasta con la inusual calma y la fuerza interior de Rey.

Finn aparenta ser quien no es, afirma estar con los rebeldes para impresionar a Rey, aunque enseguida pretende decirle la verdad y de hecho lo hace en cuanto tiene oportunidad (tras un intento frustrado). Este detalle tan manido en la narratología hollywoodiense puede ser combinado con otro detalle: tras ayudar a escapar a Poe, al que cree muerto, se pone su chaqueta y por ella es reconocido en más de una ocasión. De hecho, cuando se encuentra con el dueño de la chaqueta éste hace referencia a ella tras el abrazo inicial, y se la regala cuando el otro va a devolvérsela. La chaqueta no es un elemento insignificante cuando se hace referencia a ella en al menos tres ocasiones durante la película. La chaqueta parece certificar por un lado el cambio de bando de Finn, su admisión en el ejército rebelde, y gracias a ella consigue el valor y la entereza de que hace gala su verdadero dueño, un auténtico héroe de la Resistencia.

Finalmente el final, ese beso que Rey le da en la frente mientras nuestro héroe enamorado está inconsciente. Un beso fraternal que duele tanto a un enamorado como el “me gustas como amigo” que todos y todas hemos escuchado alguna vez, y que sufrimos como un rotundo rechazo. Finn no está a la altura de Rey. Finn es un héroe porque los demás le ayudan a ser héroe y le rescatan cuando es incapaz de salir adelante por sí mismo. Finn no está a la altura siquiera de Lando, su antecesor étnico en la saga. Veremos si en el futuro esos labios carnosos son besados por los finos y blancos labios de Rey. Yo sinceramente espero que suceda, por el bien de una saga que ha ido cayendo en picado hacia el abismo del perpetuo aburrimiento.

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